¿Un nuevo sistema económico?
Publicado por Walter Zumarán Dávila en Abril 9, 2008

Pongamos el ejemplo de una escuela. Allá, el “brabucón” es quien es admirado y temido por los demás. Quien piensa en los demás diría: “No quiero ser admirado por golpear a las personas, por eso no seré ‘bravucón’. Si tuviera que elegir entre golpear y ser golpeado definitivamente eligiría ser golpeado. Pero tampoco es bueno ser golpeado. ¿No sería un lugar mejor aquel en donde nadie golpeara a nadie, y en donde todos sean iguales?”. De tal forma, el empresario es admirado por los demás, pero de cierta forma es temido. Igual razonamiento: “No quiero ser admirado por explotar a alguien, por eso no seré un empresario. Si tuviera que elegir entre explotar y ser explotado elegiría ser explotado. Pero tampoco es bueno ser explotado. ¿No sería un mejor lugar aquel en donde nadie explotara a nadie, y en donde todos sean iguales?”. Si la mayoría de la gente pensara así, si no existiera ni siquiera un microempresario que contratara empleados para quedarse con parte de su trabajo, si la gente se diera cuenta de su condición de explotados y no se conformase con el status quo, pensando que este sistema está bien y no debe (y ni siquiera puede) ser cambiado, estaríamos en un mejor mundo.
Tú que quieras poner una microempresa, o una pequeña o una mediana, piensa también en esto: “¿Qué es más fácil? ¿Jalar de la cuerda ayudado por varios más, o jalarla yo solo? ¿Invertir en un negocio riesgoso solo o ser ayudado?”. Lo ideal es que, quienes trabajen ahí (incluído tú, ya que si no quieres trabajar mejor ponte a mendigar), inviertan juntos, ganen juntos y asuman riesgos juntos. ¿No se alivia así la carga?.
Un estado que promueva la inversión (y en especial la extranjera) es el enemigo del pueblo, sea que lo hagan pensando que está bien o sabiendo que está mal. Miren nomás a la pseudo-comunista China: ¿Cómo viven sus habitantes? En el campo, mal. En la ciudad, tal vez peor. ¿Por qué crees tú que los más grandes fabricantes internacionales se van a China? ¿Por qué crees que los productos hechos por fabricantes chinos los venden tan baratos?. Pero no todos los chinos tienen esa desventura: En Hong Kong, uno de los principales centros financieros del mundo, los empleados bancarios ganan bien. Los productores chinos también se dan varios lujos. Y ni qué hablar de sus políticos, todos ellos pertenecientes al partido “comunista” (Nótense las comillas).
Ese es el país que tanto admira Alan García. Para mí, el peor país del mundo. Tiene los mayores males del mundo: El autoritarismo y el extremo liberalismo. Lo malo de la prensa limeña es que sólo critican lo primero, mas no lo segundo. Típico de la prensa liberal. A ellos qué les interesan las personas que viven en ese pobre país. Sólo les interesan que las empresas tengas más libertades. Una verdadera lástima.
Esta entrada fue publicada el Abril 9, 2008 a 4:30 pm y está archivada en Problemas sociales. Etiquetado: Alan García, China, comunismo, liberalismo, neoliberalismo. Puedes seguir los comentarios a esta entrada a través de RSS 2.0 feed. Puedes deja un comentario, o trackback desde tu propio sitio.
